El universo tiene sus leyes, todas ellas extrañas a los contradictorios sueños y deseos de la humanidad, y en cuya formulación no tenemos más arte ni parte que las palabras con que burdamente las nombramos, y también que todo nos viene convenciendo de que las aplica en función de los objetivos que trascienden y siempre trascenderán nuestra capacidad de entendimiento.

 

José Saramago “Ensayo sobre la lucidez”

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