Hace unos días encontré dos entradas sobre el amor que me hicieron reflexionar… El amor después de un gran amor y El final de nuestro camino.

El primero menciona una leyenda en la que todos nacemos atados a nuestra “alma gemela” mediante un hilo rojo, indestructible, que por más que se estire o se enrede, no podrá romperse. Y no importa cuántas parejas se tengan a lo largo de la vida, al final de cuentas siempre se estará atado mediante ese hilo a nuestro amor verdadero, y como dice Isabel Allende, eso automáticamente nos vuelve amantes eternos y está en nuestro Karma seguir encontrando a esa persona hasta que se pueda consumar el amor.

Pero hace una pregunta: ¿Qué ocurre cuando ese gran amor termina y se va? y plantea la idea de que muy probablemente el hilo se rompa únicamente cuando ya cumplió su función de unir a dos almas gemelas…

La segunda lectura la tome como la ‘intención’ de soltar…

Y entonces quedé intrigada ¿Qué diantres es un alma gemela?

Elizabeth Gibert en su libro “Comer Rezar Amar” (que por cierto recomiendo y no porque sea literatura para premio nobel, pero si una literatura ligera y calientita para el alma) narra que la idea del alma gemela que tenemos es equívoca… pues consideramos que alma gemela es aquella con la que encajamos perfectamente -románticamente todos queremos eso- sin embargo, expresa que un alma gemela auténtica es como un espejo, es la persona que saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia dentro para que puedas cambiar tu vida. Un alma gemela seguramente será la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque te tira abajo todos los muros y te despierta de un golpe. Pero plantea que la idea de vivir para siempre con tu alma gemela sería caótico, porque esa alma gemela llega a tu vida para quitarte un velo de los ojos y se marcha. La función de esa alma gemela es darte tremenda sacudida, machacarte el ego, hacerte ver tus obstáculos y adicciones, romperte el corazón para que entre la luz, despertarte y hacerte descontrolar tanto que no quede más remedio que cambiar tu vida.

También hace una analogía sobre el Augusteum en Roma y su última relación…

Construido por el primer Gran Emperador Romano, Octavio Augusto.
Construido por el primer Gran Emperador Romano, Octavio Augusto.

Octavio Augusto lo construyó para conservar sus restos pero cuando llegaron los bárbaros acabaron con eso y con todo lo demás. El Gran Augusto, primer gran emperador romano, cómo hubiera podido imaginar que Roma, el mundo entero como lo había concebido estaría un día en ruinas. Es uno de los lugares más solitarios y silenciosos en Roma, la ciudad ha crecido al rededor a través de los siglos, se siente como una herida preciosa, como un corazón roto que no quieres dejar ir porque el dolor es placentero, todos queremos que las cosas permanezcan igual, aceptando vivir en la ficción porque tenemos miedo al cambio, a que todo termine en ruinas; luego vi alrededor del lugar el caos que había permanecido y la forma en cómo se había adaptado al ser quemado, saqueado y luego vuelto a construir una vez más y me sentí tranquila el mundo es caótico y la verdadera trampa es atarse emocionalmente al caos, las ruinas son el presente, las ruinas son el camino a la transformación.

Cuando dos personas deciden permanecer juntas es algo que va más allá de cualquier hilo rojo o karma, son dos personas que encontraron el camino para comunicarse, para respetarse sin invadir espacios ni personalidades, pues muchas veces creemos que para ser amados debemos cambiar radicalmente de personalidad, renunciando a nuestra individualidad y como decía el filósofo Sexto el Pitagórico: “El hombre sabio siempre se parece a sí mismo” resumiendo, debemos conservar nuestra esencia, nuestra personalidad natural, porque siempre habrá alguien que quiera bailar bajo nuestro desastre.

Los budistas tienen una idea acerca de todo esto: “Si nuestro Karma lo permite, nos volveremos a encontrar” o dicho en otras palabras las cosas son como son, quédate quieta y deja que las cosas pasen. Sin embargo no debe verse como la fantasía de que ése amor te estará esperando en un futuro, porque las cosas pasan siempre por una buena razón, aunque no querramos verlo así.

Considero que el amor siempre será un acto de transición, siendo ese paso o cambio de un estado o modo de ser a otro, un estado intermedio entre un estado antiguo y otro al que se llega. En estos últimos meses he aprendido que aunque el tiempo es relativo ..¡Ah cómo ayuda!

Y créeme, todo pasa. Con el tiempo, todo pasa.

Flor

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